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המחלקה לחינוך יהודי-ציוני, חטיבת האופק, תחום ליווי שליחים

א' באייר תשס"ו, 29 באפריל 2006

שתי דעות

¿Mangas o escote?

La versión "cubierta"

por Aliza Brener Guinzburg

De manera natural, me siento más cómoda con camisas de mangas largas. Hay algo en nuestro mecanismo natural que exige protección y cobertura.

El ser humano es una colección de pensamients, deseos, cualidades e inclinaciones, que se ponen de manifiesto de diversas maneras: a trvés de las palabras, de las acciones, de la conducta interpersonal con el medio ambiente y también del aspecto externo.
La ropa es mi documento de identidad personal. Un documento de identidad sin palabras.
La verdad es que me gusta y divierte examinar la forma en que la vestimenta actúa sobre las personas. Es una forma encubierta de relaciones públicas.
Para mí, la ropa refleja un estado de ánimo, expresa la forma del alma y también impone un mensaje y un comportamiento determinados, sobre los que puedo decidir esa mañana.
También el judaísmo, tal como yo lo entiendo, alienta la autorrealización y la expresión personal, la individualidad y la lealtad con nuestra índole interna. "Tal como sus rostros son diferentes, también difieren sus opiniones", decían nuestros sabios muy acertadamente. Es decir, hemos sido creados diferentes, cada uno de nosotros tiene su propia voz, su peculiaridad y su afirmación particular, que sólo él puede traer al mundo. En realidad, el objetivo general consiste en manifestar y concretar esa peculiaridad. Que cada uno entone su propia canción. Porque si no fuera así, sería como si no existiéramos. Si no me he comportado como "Aliza", de la manera más íntegra, no he cumplido con mi cometido.
Debo decir que nunca me he sentido asfixiada, prisionera o limitada por las imposiciones de las normas judías con respecto a la forma de vestir. De alguna manera, de manera natural me siento más cómoda con camisas de mangas largas y con un aspecto más cubierto. Creo que hay algo en nuestro mecanismo natural que exige protección y cobertura. Es importante recordar que la cobertura no es el fin, que el judaísmo no busca la manera de que una se vea fea, sino por el contrario: el requisito de cubrirse proviene de la importancia y la belleza del cuerpo, y no de su vileza. Precisamente porque todos hemos sido creados "a imagen", en una suerte de creación divina, es deseable que la conservemos.
Para mí existe una pequeña paradoja entre el mensaje externo, lo que llamamos la vestimenta, y la naturaleza interior, el alma. Cuanto más descubierta sea la vestimenta, precisamente entonces el alma carece de expresión. Justamente las limitaciones que impone la tradición judía con respecto a la forma de vestir permiten que la sutileza del alma irradie hacia el exterior.
La aspiración definitiva es que estemos contentos. La alegría es la consecuencia de la plenitud interior que irradia hacia afuera. Y si realmente se logra acceder a este nivel, no hay falsedades, inexactitudes ni discordancias.
Mi interior y mi exterior son lo mismo, y mi boca y mis acciones se tornan una sola cosa.
Ojalá lo logremos.

Lo sexy no es barato

por Sandra Ringler

El cuerpo al descubierto no convierte a las mujeres en fuertes o débiles. Puedo andar con el pecho al descubierto y eso no me convierte en una mujer vulgar.

Ciertamente, estoy de acuerdo con la afirmación de que no siempre lo más descubierto es más hermoso o más sexy. Hay algo misterioso en una mujer cubierta. En nuestro medio, una mujer vestida con recato parece muy especial.
Al mismo tiempo, es obvio que hoy en día la tendencia básica en el mundo es la de sexo, sexo y más sexo. La ropa es cada vez más corta, más reducida y más escueta. Un vestido escotado es más sexy, y no tengo ningún problema con ello. Perfecto. No se puede desvincular a la moda en Israel del resto del mundo: las imágenes sexuales nos invaden por los cuatro costados.
Personalmente, me gusta la ropa ligera y cómoda. No me agrada llevar mucha tela sobre el cuerpo, y tampoco creo que me siente en especial. El cuerpo al descubierto no convierte a las mujeres en fuertes o débiles. Nuestra fuerza radica en nuestra posibilidad de elegir. Mi fuerza como mujer consiste en elegir un día ser una mujer cubierta y misteriosa, y en andar otro día con el pecho al descubierto; de ninguna manera pienso que eso me convierta en una mujer vulgar. En general, la vulgaridad no guarda relación con la vestimenta; se pone de manifiesto en la mirada, en el pelo o aun en detalles tan pequeños como el aspecto de las uñas. Una mujer puede lucir un vestido escotado y transmitir nobleza y elegancia, porque las lleva dentro de sí.
Tampoco es categórica la respuesta a la pregunta de a partir de qué edad se puede usar ropa escotada. He visto niñas pequeñas con minifaldas y camisetas cortas; se las veía inocentes y dulces, y no había en ellas nada burdo o vulgar. A veces es precisamente una mujer adulta la que puede parecer burda al lucir las mismas prendas.
En el mundo religioso existe una moda que no se puede omitir. Las mujeres pertenecientes a este sector invierten mucho en la moda y en el cuidado de la belleza, y hay mujeres religiosas que parecen salidas de una revista ilustrada, con trajes Chanel de alta calidad. Con respecto a las jóvenes religiosas desenfadadas, ésas que visten una falda y debajo de ella pantalones, creo que aún no se han encontrado a sí mismas. Todavía no saben quiénes son y cómo son, pero también entre ellas hay jóvenes que se visten de una manera muy interesante.

Aliza Guinzburg se dedica a los medios de comunicación. Estudió Historia del Arte y Literatura Hebrea en la Universidad Hebrea de Jerusalén, y ha sido columnista de temas culturales y editora de programas radiales en "La voz de Israel", entre ellos "Cultura los viernes". Trabajó en el canal televisivo Tjelet, como promotora de programas, encargada de investigaciones periodísticas y subeditora; también fue presentadora del programa "Modestas y recatadas". Actualmente se dedica al diseño de modas.

Sandra Ringler es diseñadora de modas, y desde hace una década asesora a las principales compañías de modas en Israel. Ha participado en el programa televisivo "El cambio", en el que se destacó como diseñadora de modas. Dicho programa prometía producir un cambio drástico en la vida de cualquier ciudadano desprolijo. Es modelo en propagandas filmadas y columnista en diversas revistas.

באדיבות 'זירת פיוס' – מדור משותף ל'וואלה' ולקרן 'אבי חי'


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