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המחלקה לחינוך יהודי-ציוני, חטיבת האופק, תחום ליווי שליחים א' באלול תשס"ו, 25 באוגוסט 2006


Antes del Día del Perdón: los peldaños de la contrición

Por el Rabino Abraham Yosef

Todos los profetas judíos han profetizado sobre la contrición y han hablado en favor de ella y de sus beneficios, pero no se ha dado una explicación lógica de cómo puede ser aceptada la contrición y cómo se borran los pecados. No se puede hacer caso omiso de las acciones cometidas, tal como no se puede hacer retroceder el tiempo. El examen de los escritos de nuestros sabios nos permite comprobar que la contrición es una obra en sí misma, una creación especial.

Nuestros sabios de bendita memoria decían que cuando nuestro maestro Moisés Rabenu subió al Monte Sinaí para recibir la Torá, todos los ángeles del cielo atronaron tempestuosamente y arguyeron ante el Santo, Bendito Sea: "¿Qué es el hombre para que Tú te acuerdes de él? ¿Y qué es el hijo del hombre, para que Tú pienses en él? Sin embargo lo has hecho apenas un poco más pequeño que los ángeles, y lo coronaste con gloria y honores. Hiciste que tuviera dominio sobre las obras de Tus manos; pusiste todas las cosas bajo sus pies" (Salmos 8:5-7). Los ángeles se burlaban de la capacidad el género humano de mantener un sistema de leyes que requiere una disciplina férrea y una gran perseverancia, tal como las que exige la Torá, y se dirigieron al Santo Bendito Sea para preguntarle "¿Qué tiene que hacer un mortal entre nosotros?". D's les respondió: "Ha venido a recibir la Torá". Los ángeles replicaron: "Pon tu majestad en los cielos", es decir, el honor del Rey de Reyes se encuentra en las alturas. El Santo, Bendito Sea, dija a Moisés: "Llévales la contrición"; y Moisés respondió: "Temo que me quemen con las vanidades que salen de sus bocas". D's le dijo: "Aférrate a mi trono de gloria y llévales la contrición".

De inmediato, Moisés preguntó a los ángeles: "¿Qué dice en la Torá?"

-"Honrarás a tu padre y a tu madre".

Les dijo: "¿Tienen padre y madre? 'No cometerás adulterio'. ¿Hay mujeres entre ustedes? 'No robarás y no codiciarás'. ¿Hay envidia y competencia entre ustedes?"

Inmediatamente le agradecieron; no sólo eso, sino que también le entregaron obsequios, tal como dice: "Recibiste presentes de los hombres".

Este diálogo extraño tiene lugar entre entendidos y conocedores, pero aun así no se entiende por qué razón los ángeles querían recibir la Torá si no podían cumplir los preceptos. ¿Acaso la respuesta de nuestro maestro Moisés no les era conocida de antemano? ¿Por qué pensaban los ángeles que convendría que la sagrada Torá permaneciera en el cielo?

Parecería que los ángeles ciertamente no pueden cumplir todos los preceptos de la Torá, pero aquéllos pocos que sí pueden cumplir, lo hacen cabalmente, sin intenciones aleatorias de obtener beneficios ni con sentimientos de orgullo y arrogancia por ser "entendedores". A diferencia de ellos, los seres humanos, que tienen el instinto del mal, sin duda no podrán cumplir todos los preceptos íntegramente y a la perfección, porque siempre habrá algo que lo dificulte o algo que les falte.

El Santo, Bendito Sea, dijo a Moisés: Llévales la "contrición", es decir: aunque pequen y no cumplan todos los preceptos, se puede hacer acto de contrición. Dijo Moisés: La contrición es de aquí en más, pero las malas acciones todavía perduran, y ésa es una vanidad que conlleva pecado; a diferencia de los ángeles, que me quemarán con la vanidad de sus bocas, que es pura y no ha pecado. El Santo Bendito Sea le dijo: "Grande es la contrición que llega hasta el trono de gloria, tal como dice: 'Te volvieres al Eterno tu D's'; 'Vuelve, oh Israel, al Eterno tu D's'. Cuando la contrición proviene del corazón, con emoción y amor por D's Bendito Sea, y no por miedo y temor, todas las acciones negativas se borran como si no hubieran existido, hasta volver a la situación primigenia. Cuando el individuo es consecuente y devoto, sus buenas acciones quedan inscritas en el registro de D's. Por supuesto, esas buenas acciones que quedan registradas en el cielo no tienen defecto alguno, y en eso son exactamente como los ángeles. Ésa es la explicación de: 'Aférrate a mi trono de gloria y llévales la contrición'." Por eso se dice que quienes hacen acto de contrición son mejores que los justos piadosos, y que los justos piadosos son mejores que los ángeles.

Esto es lo que nos han enseñado nuestros maestros en Masejet Yoma (hoja 86, página 1):

Rabí Hamá hijo de Rabí Hanina Rami (preguntó): Dice "Volved, hijos rebeldes". Esto significa que por medio del acto de contrición consideraré sus pecados como travesuras juveniles pasibles de perdón, y que se los considerará como si no hubieran pecado. Dice: "Yo curaré vuestras rebeldías"; eso significa que las rebeldías todavía existen y que la impronta que dejan no se ha borrado, como alguien que sana de una lesión pero queda la marca de la misma. La intención de esta pregunta es la de entender cómo actúa la contrición: ¿borra el pasado, o permite la existencia de un futuro con la giba del pasado?

La Guemará responde: En un caso por amor, en el otro por temor. La contrición que tiene lugar a partir del reconocimiento del Creador y su grandeza es una "contrición por amor", porque es sólida y estable y no desaparece a breve plazo; por eso, la actitud ante la contrición por amor es la de borrar los pecados. Ése es el sentido del primer versículo (Jeremías 3) "Volved, hijos rebeldes". A diferencia de ello, la contrición por temor, por miedo al veredicto y el castigo previsto para quienes transgreden la voluntad del Santo Bendito Sea, no se mantiene por mucho tiempo y su significado es débil, porque la memoria de los pecados se desdibuja con el tiempo. Por eso, la actitud ante la contrición por temor es diferente: no borra el pasado sino que ofrece una esperanza para el futuro.

La Guemará prosigue (en la página 5) sobre ese mismo tema. Dijo Reish Lakish: Grande es el poder de la contrición, que las maldades se convierten en errores involuntarios (es decir, aunque el individuo haya cometido una mala acción premeditadamente, el veredicto tiene contemplaciones con él, como si hubiera sido un acto involuntario).

Y la Guemará pregunta: "Dijo Reish Lakish: Grande es el poder de la contrición, que las maldades se convierten en hechos a su favor (es decir, que en su registro se inscribirán preceptos y buenas acciones, en lugar de las transgresiones cometidas).

La Guemará responde: En un caso por amor, en el otro por temor. Nuestros rabinos presentan en este caso un enfoque más realista, porque a veces se hace acto de contrición por temor, y a medida que se avanza en el estudio y el conocimiento se reconoce la verdad de la grandeza del Creador, y en ese momento la contrición se convierte en amor.

El proceso de contrición es lento, porque es diícil abandonar los hábitos contraídos. El científico Albert Einstein dijo hacia el fin de su vida, después de todos sus descrubrimientos, que si hubiera sido un poco revolucionario habría hecho acto de contrición. La contrición exige temple para enfrentarse con el entorno, y la renuncia a los hábitos. Por eso, el Santo, Bendito Sea, ha dispuesto el orden adecuado cada año, para asumir el proceso de contrición por etapas.

En primer término, la contrición del mes de Elul, en el cual nos preparamos para el día decisivo y en el cual el individuo todavía no percibe la sensación de miedo y temor. La segunda etapa es la de Rosh Hashana, que es el día de nacimiento del género humano, ya que en ese día fue creado el primer hombre, Adán. En ese día hacemos un balance interno de nuestros deberes y derechos, para enmendar lo que deba ser corregido. En esta etapa ya sentimos la tensión y el temor, y es entonces que pasamos a la tercera etapa, la crucial: el Día del Juicio, que es el Día del Perdón, en el que se sellan los destinos, en el que sólo nos cabe pedir perdón, disculpa y expiación.

La tercera etapa no es la última. En el mundo superior sucede lo mismo que en el nuestro: desde el veredicto hasta su puesta en práctica tal vez se pueda hacer algo. Así llegamos a la última etapa, en Hoshana Raba (al final de la festividad de Sucot), en la cual se emiten las directivas para la puesta en práctica.

El profeta Amos (3:8) dice lo siguiente: "Ruge el león ¿quién no temerá?". En hebreo, las letras de la palabra "león" (arieh) son las iniciales de las cuatro fechas de contrición: Elul, Rosh Hashana, el Día del Perdón y Hoshana Raba. Estas fechas son los peldaños que conducen delicadamente al individuo al logro de su objetivo. Cada uno a su manera, peldaño a peldaño, para llegar cada año al peldaño más alto, para percibir más intensamente nuestra condición humana, diferente de la de los demás seres vivos, para concretar nuestras aspiraciones, para avanzar y progresar año a año.

La maravillosa creación, obra de D's especialmente dirigida al pueblo judío, es testimonio de su amor, que no desea la muerte del malvado sino su retorno a la buena senda, para que siga viviendo. "Cesen los pecadores de la tierra y los inicuos no sean más", dice el versículo de los Salmos (104:35). Que cesen los pecados, no los pecadores. Con la contrición desaparecen los pecados, los malvados ya no existen y en su lugar hay justos.

El Rabino Abraham Yosef es el rabino de la ciudad de Holon, y el hijo del Primado de Sión, el Rabino Obadia Yosef. El título de "Primado de Sión", apodo del Gran Rabino sefardí en Israel, proviene del versículo: "Yo el primero le anuncié a Sión: He aquí, aquí están, y le daré a Jerusalén un mensajero de buenas nuevas".

El Rabino Yosef se ha desempeñado como vicerrabino de la Fuerza Aérea en 1979-1983, y rabino del cuerpo de paracaidistas en 1983-1985. Posteriormente fue rabino barrial del rabinato de Tel Aviv, en el centro de la ciudad, durante casi diez años.


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