24 de Junio del 2008 / 21 Sivan 5768
“Estoy enamorada del Neguev. Nací en Ofakim, un desarrollo sureño pero pensaba dejarlo en cuanto pudiera criar a mi familia en un lugar mejor. Gracias a mi trabajo en la villa estudiantil Yejini estoy pudiendo hacer mi sueño realidad; instalarme en el Neguev y ayudar realmente a crear un cambio social.”
Racheli Atias, de 24 años, es una dotada cantante pintora y bailarina. Creció en Ofakim, un desarrollo sureño, y tomó cada oportunidad que pudo para involucrarse en actividades extracurriculares. Después de su servicio militar, Rajeli comenzó sus estudios en radiodifusión en el Sapir College, cerca de Sderot.
Durante su Segundo año universitario, Rajeli quería sacar una beca que la ayudara a subvencionar sus estudios. Cuando escuchó acerca de la Asociación Ayalim que, apoyada por la Agencia Judía a través de sus Iniciativas de Jóvenes Comunidades estaban construyendo estas comunidades socialmente activas, inmediatamente se inscribió. “Me fascinó la idea de formar parte de un grupo de estudiantes que estaban construyendo sus propios poblados para asentarse en el Neguev, que hacían trabajo voluntario con niños y jóvenes bajo riesgo en poblaciones en desarrollo, y que, de hecho, estaban recibiendo becas universitarias” dice Rajeli.
Rajeli fue una de las fundadoras de la tercer aldea estudiantil de Ayalim—Yejini—e cual está cerca del Sapir College. “Fui responsable de supervisar la construcción del poblado,” dice Rajeli. “Fue el verano del 2006 y la mayoría de los estudiantes habían sido reclutados al servicio de reservas para la segunda guerra del Líbano. Cuando ellos regresaron en Septiembre, 60 de nosotros trabajamos día y noche, sin electricidad, durmiendo al aire libre para construir la aldea.” En solo cuatro días instalaron completamente la infraestructura para 100 caravanas.
“Cuando izamos la bandera israelí y brindamos por nuestra nueva aldea, fue uno de los momentos más conmovedores de mi vida,” nos dice Rajeli. En los cuatro años desde su comienzo, Ayalim ha crecido tremendamente. Hoy en día existen ocho aldeas estudiantiles en áreas urbanas y rurales en el Neguev y en el Galil. Más o menos 500 estudiantes viven en estos poblados, ofreciendo 500 horas de trabajo voluntario al año y llegando a más de 5,000 niños, jóvenes y ancianos. Este año hubo 3,000 candidatos que quisieron unirse a Ayalim, pero solo había fondos para 430 becas. “Estoy tan orgullosa de lo que estamos haciendo” dice Rajeli. “El poder de nuestro idealismo es increíble!”