• El exterior de una casa destruida por el fuego en Beit Meir.

Jewish Social Action

Una crisis de nuevas proporciones

Una familia de las colinas de Jerusalem fue una de las tantas afectadas por los incendios en Israel. Para la familia Levy, no podía haber sido en peor momento.

En los años 50, La Agencia Judía ayudó a construir casas en el Moshav Beit Meir, en las colinas al oeste de Jerusalem. La semana pasada, muchas de esas casas originales se quemaron.

Lo único que quedo de las casas quemadas fueron marcos, pedazos de vidrio, materiales al azar sembrados por el suelo, ruinas. Los restos carbonizados son un fuerte contraste a la esperanza que reinaba mientras las casas eran construidas. Cuando el staff de La Agencia Judía se acercó a Beit Meir, todavía podía sentirse el olor a humo.

Yael Raz, directora de la unidad de Operaciones Especiales y Respuesta a Emergencias de La Agencia Judía desde la guerra del Líbano del 2006, pensó que lo había visto todo. “Pero te paras aquí, con espanto, frente a una casa que simplemente ya no lo es, y te das cuenta que a miles de grados centígrados una construcción puede reducirse apenas a sus cimientos. Todo estaba destruido y lleno de cenizas”, dijo ella mientras caminaba entre los escombros.

La Agencia Judía viajó a Beit Meir para repartir subsidios de US$ 1000 a cada familia para cubrir necesidades básicas como ropa, medicinas y pequeños electrodomésticos. Al día de la fecha, La Agencia Judía repartió más de 550 subsidios a lo largo del país, subsidios que fueron posibles gracias al generoso soporte de las Federaciones Judías de Norte América, lideradas por el Jewish United Fund of Metropolitan Chicago (JUF) y las Combined Jewish Philantropies – Boston´s Jewish Federation (CJP) y también del Keren Hayesod y otros donantes alrededor del mundo.

El staff de La Agencia Judía había recibido un aviso de la municipalidad local 24 horas antes sobre las familias en necesidad de asistencia de emergencia en Beit Meir, entonces se dirigió al pueblo llevando la empatía y el soporte financiero de las comunidades judías de alrededor del mundo.

La casa de la familia Levy en Beit Meir sufrió daños severos por los incendios. Desafortunadamente el fuego alcanzo la casa de los Levy en un momento particularmente difícil de sus vidas.

Oshra Levy explicó a La Agencia Judía que su marido tiene problemas del corazón. Justo antes de los incendios, él había pasado cuatro semanas en el hospital recuperándose de una cirugía a corazón abierto y había regresado a su hogar con la necesidad de descansar.

La noche de los incendios, Oshra Levy se despertó después de la medianoche escuchando fuertes ruidos y un megáfono que daba la orden de evacuación inmediata. Abrió la ventana para tener una mejor idea de lo que sucedía y vio el fuego serpentear hacia ella. El humo y las chispas entraron por la ventana y envolvieron la habitación.

En la negrura del humo y de la noche, Levy despertó a su marido lo más suavemente posible, y luego a su hijo. Abandonaron la casa sin nada más que las ropas que vestían y una bolsa de medicamentos.

Después de recibir el aviso para poder regresar a su hogar, Oshra Levy vio que el interior de su casa estaba completamente negro y que su puerta de entrada había sido rota con un hacha de bombero. Entonces se dio cuenta de que si no hubiera oído el megáfono exactamente cuándo lo hizo, no habrían escapado con vida.

La escuela del hijo de los Levy también se quemó, y el Sr. Levy estuvo entrando y saliendo del hospital desde esa noche. En el día de la entrega del subsidio, Oshra Levy se mostró muy optimista y profundamente agradecida.

Ella se apuró a interceptor al staff de La Agencia Judía cuando se aproximaba a su casa. “¿Ustedes son la gente que Natan Sharansky envió?” preguntó. “Mi marido y yo lo admiramos y estuvimos rezando por él durante años”.

Levy contuvo las lágrimas. “Por favor díganle lo mucho que les agradecemos”, continuó. “Su ayuda es realmente necesaria. Es una bendición”.

Lamentablemente, hay muchas más familias como los Levy, gente enfrentando intensas batallas cuesta arriba por culpa de los incendios. Se estima que 700 hogares fueron destruidos o vueltos inhabitables.

Yael Raz cuenta: “Conocí a una pareja, uno de ellos estaba en silla de ruedas, su hogar se había incendiado. Ellos estaban buscando dónde vivir, pero no podían encontrar un lugar con acceso para sillas de ruedas, y no tenían dónde ir. Hay cientos de personas, cientos de familias, que nunca podrán volver a las vidas que alguna vez tuvieron”.

A pesar de que más de 75.000 personas fueron forzadas a abandonar sus casas, ni una sola persona falleció. Pero aún hay mucho por hacer para ayudar a aquellos que lo perdieron casi todo.

15 Dic 2016 / 15 Kislev 5777 0
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