Aliyah

Entrevista al Rabino Mauricio Balter, Director del Centro Mundial del Movimiento Conservador.

Desde hace décadas, Mauricio Balter es uno de los rabinos más influyentes en temas relacionados con la llegada a Israel de olim jadashim de América Latina. Todo comenzó en los años noventa, cuando empezó a trabajar por la Aliá de judíos de Argentina, Uruguay y Brasil, entre otros.

Nació de abuelo sionista y padre sionista en Montevideo, Uruguay. En su juventud fue parte de la vida comunitaria judía participando de un movimiento juvenil. Terminó un primer título en Psicología y Educación y luego completó con un segundo título en Estudios Judaicos. Antes de pasar a ser Rabino del Movimiento Conservador fue director de la Comunidad Sefaradí en Bogotá, Colombia y director de asuntos religiosos en las comunidades de Salta y Tucumán en Argentina.

Se recibió como rabino en 1991 en el Seminario Rabínico Latinoamericano que lleva el nombre de Marshall Meyer. Fue el rabino de la comunidad "Or Jadash" en Buenos Aires y luego fue escogido para ser el director del Movimiento Conservador en Argentina. Fue el primer director del Movimiento en Sudamérica, y en su representación dio apoyo a las familias afectadas por el atentado al edificio de la "AMIA" en Buenos Aires. Trabajó catorce años en la actividad pública en Sudamérica.

-El Movimiento Conservador es un movimiento sionista en su definición a diferencia de otros movimientos que se convirtieron en sionistas con el paso del tiempo y por las circunstancias- dice Balter.

Yo, mi mujer y mis hijos somos sionistas y hablamos hebreo, y en el año 1995 fue algo muy natural para nosotros hacer Aliá a Israel. Residimos en la ciudad de Kiriat Bialik y fui escogido como el rabino de la comunidad conservadora en la zona, cargo que cumplí durante 15 años. Hasta que me convertí en un verdadero sheliaj Aliá.

Shlijut Aliá

El Rab. Maurcio Balter hizo Aliá a Israel y decidió regresar a la diáspora para incentivar que lleguen otros nuevos olim y ayudarlos en su proceso.

-Yo vi como algo muy importante llegar a los candidatos a hacer Aliá, incentivarlos, y decirles que seré yo quien los recibirá en Israel y viviré cerca de ellos. Por lo tanto no los estaba enviando a lo desconocido, sino que me enfrentaría con ellos a todo lo referente a su adaptación a la sociedad.  Hice Aliá con mi familia y por eso puedo entender que es un proceso muy difícil.

El Rabino Balter organizó, junto con la Agencia Judía, el proyecto "Aliá Conservadora", que llevó a la ciudad de Kiriat Bialik aproximadamente 500 familias de Argentina, Uruguay, Chile y Brasil entre los años 1997 y 2007. Su actividad se centró en los años de la crisis económica que se suscitaron en Sudamérica en general y en Argentina en particular entre los años 1998 y 2002.

-Por mi actividad en conjunto con las autoridades locales creció la cantidad de familias conservadoras, de 20 familias a 300, durante mi gestión. Nuestra Aliá a Kiriat Bialik fue una realización sionista y llegamos ya sabiendo hebreo, los cuatro queríamos hacer Aliá y pensamos en un proyecto comunitario que reciba olim.

Yo hice Aliá como el rabino de la comunidad conservadora de Kiriat Bialik. En ese entonces la ciudad tenía 40.000 habitantes y yo traje 100 familias de olim. Esto lo hice porque mi Aliá fue familiar y pensé que era preciso algo que ayude en el proceso a los olim nuevos.

Fui al intendente de Kiriat Bialik, Dany Saks z"l, y él selecciono al ingeniero urbano de la ciudad como encargado de la Aliá, se llamaba Shimon Grinberg y viajamos muchas veces junto con otros concejales del municipio a entrevistar personas. Entrevistamos a miles de familias con la intención de que llegaran a Kiriat Bialik, pero solo a familias con posibilidades de adaptarse en nuestra zona. Por ejemplo, entrevistamos a un productor de cine y le dijimos que no era conveniente para él llegar a Kiriat Bialik ya que no había trabajo en su rubro y le recomendamos ir más al centro del país o a Jerusalem.

Junto con La Agencia Judia y las autoridades locales organizamos varios proyectos para acompañar a los olim, la municipalidad se comprometía profundamente. Por ejemplo, todas las familias recibieron pase libre al Country Club por un año y una canasta educativa; el ingeniero urbano, que era una persona muy inteligente e influyente, se encargaba de cada asunto, y quienes dudaban si llegar o no a la ciudad, podían recibir medio año de sueldo de la municipalidad hasta que se decidieran. El intendente les daba trabajo por medio año en el municipio con un sueldo de cinco mil shekels. De esa manera, el intendente de Kiriat Bialik recibió quinientas nuevas familias en una ciudad que vivían hasta entonces cuarenta mil habitantes.

Toda la absorción de estas familias fue en una comunidad amistosa con los olim. Ellos eran miembros de la comunidad conservadora, recuerdo que hacíamos encuentros semanales para poder enfrentar las dificultades. Hicieron Aliá en grupos que La Agencia Judía organizaba previamente, y se produjo el mismo fenómeno de quienes hacían Aliá en barcos a Israel y ya eran amigos entre ellos. Tenían orgullo de pertenecer a su grupo de Aliá.

Desde entonces hasta hoy hay un trabajo en conjunto con La Agencia Judía, con fuertes intenciones de ayudar a los olim en su proceso de absorción y adaptación a la sociedad israelí.

La relación con la comunidad LGBT

El Rab. Balter apoyó un acuerdo entre los miembros de la comunidad LGBT y la rabanut. Este fue un tema que dividió durante los años 90 y principios de los 2000.

-Mi concepción sobre los miembros de la comunidad LGBT es que cada individuo fue creado a imagen y semejanza de di-s, y esto es muy importante en mi prédica, no solo con los miembros de la comunidad LGBT, sino con todos los seres humanos. Está escrito en los textos y no es una interpretación: todos somos hijos del mismo Adán y la misma Eva. Todos tenemos los mismos derechos, y cada uno los aprovecha distinto. Estoy en contra de todo tipo de violencia entre seres humanos y la repudio.

No juzgo a la persona según su orientación sexual sino por sus actos, eso es lo que determina qué persona es. Si una persona viene de la comunidad LGBT, yo la respeto, y veo en esta comunidad gente con excelentes valores y que tienen el mismo derecho de ser rabinos que el que tengo yo. La orientación sexual no restringe en nada y podrían ser excelentes rabinos en su comunidad.

En la Torá hay muchos valores, y la pregunta es: en qué valores nosotros nos identificamos. La Torá nos enseña a amar al prójimo como a nosotros mismos y no limita, no hay un límite en imagen y semejanza. Yo me centro y creo en estos valores que menciono, y esta es mi concepción de la vida. Y por eso estoy contento que en 2012 se tomó la decisión y hoy todos nuestros seminarios rabínicos reciben rabinos de la comunidad LGBT. No veo en esto nada fuera de lo común sino algo natural. Este es el camino natural por el cual debemos manejarnos.

El diálogo interreligioso

El Rab. Balter impulsó el dialogo entre distintas corrientes del mundo de la fe: musulmanes, cristianos y judíos como parte de su concepción de mundo.

-Cuando fui rabino en Beer Sheva creé el proyecto "Forum de dialogo entre líderes religiosos". Por lo general se escucha a los extremistas y no a los centrados, y yo argumento que el judaísmo ortodoxo no representa mi judaísmo, según como yo lo entiendo, pero sin embargo hago esfuerzos para hablar con todas las corrientes y con todas las religiones y esto sin afectar a la religión judía.

Con este proyecto llegamos a las escuelas para hablar con los jóvenes. Esto lo hicimos en muchas escuelas del sur del país, aldeas beduinas, y en distintas ciudades. Es mi forma de ver el mundo, que es una forma humanista y judía. Mi Rabino Marshall Meyer acostumbraba a decir que el papel de un rabino no es ser un sacerdote de lo ritual (como los ortodoxos) sino que el rol del rabino es el de ser un profeta porque él es la conciencia de la sociedad, y este es mi camino.

 

07 Sep 2017 / 16 Elul 5777 0
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